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martes, 11 de junio de 2013

Cuando la comunicación llama a tu puerta

Hay veces en que el que llama a tu puerta es la persona que viene a venderte una marca de Adls. Otro día le toca a la luz. Otro, al teléfono fijo. El cuarto día llaman para preguntarte si crees en Dios y le compras algún manuscrito evangelista...

Hasta que llega un día en que es la comunicación la que llama a tu puerta. Ese día en que decides que tu formación académica versará sobre esos asuntos. Que vas a pasarte cuatro años maravillosos estudiando una carrera apasionante y que saldrás de los pasillos de la universidad con un puesto igual de apasionante.
Claro que esos mitos se van desmontando poco a poco, y día tras día.

No vamos a contar las penurias en cuanto a la calidad de Comunicación Audiovisual en la UMA, pues eso ya está muy mascado. 

Esta mañana, en el Foro Andaluz de la Educación, Comunicación y Ciudadanía, el profesor de la UCA, Victor Marí, me ha hecho reflexionar especialmente sobre la calidad de las asiganturas que se imparten en las carreras de comunicación. 
La Universidad parece un ente totalmente hermético, que te enseña que dos más dos son cuatro, pero que no te enseña la realidad de lo que pasa en la calle.

La comunicación para el cambio social de la que se hablabla esta mañana en el citado foro la percibo como una auténtica utopía. Por supuesto en nada parecido a lo que yo encontré en las aulas universitarias. 


Señores y señoras, que los comunicadores, informadores, publicistas, personas de márketing y demás profesionales vinculadas a la comunicación, no sólo van a trabajar para grandes marcas que a todos nos vienen a la cabeza, a intentar vender miles de millones de hamburguesas o cientos de miles de millones de refrescos en todo el mundo. ¡No!
Los profesionales de la comunicación tienen campos mucho más abiertos. Y la comunicación en las organizaciones sociales es uno de ellos. Ahora bien, ¿salen los egresados con algún tipo de formación en este aspecto? Ya les digo yo que no. Al menos, en mi época universitaria. Ahora parecen introducir algunas mejoras, como la expuesta por el profesor Marí en la UCA. 

Las personas que trabajamos en asociaciones o vivimos vinculadas a ellas, solemos ser "personas para todo", donde lo que menos cabe es dedicar parte de tu jornada laboral a la comunicación. Y no hablo sólo de mi que, por mi formación, intento darle protagonismo, si no por cientos de asociaciones que ni se plantean tener a alguna persona para gestionar la comunicación interna y externa; si acaso, alguien que de vez en cuando redacte una nota de prensa.

Pero, ¿y los que ya hemos abandonado las aulas y somos "comunicadores"? ¿Seríamos capaces de comunicar para cambiar la sociedad? Pues mucho me temo que hay que labrarse un conocimiento sobre este tema por uno mismo, ya que en la facultad "mucho" nos enseñaron de planos pero poco de contar historias humanas.

Hoy me han dado un pequeño empuje para volver a creer en la comunicación. Esa que a veces hasta se me olvida...

martes, 9 de abril de 2013

Del estreno de “La Mula” y otras anécdotas.



Hacía tiempo que no tenía tantas ganas de escribir unas reflexiones en este modesto blog. Pero hoy me ha dado de nuevo el subidón de cuando tienes unas ideas  en tu cabeza y necesitas soltarlas.
Esto es lo que he sentido cuando leo entre viejos compañeros de rodaje que se acerca el estreno de “La Mula”.

Aún recuerdo la tarde de octubre que llegué a casa del gimnasio y tenía una llamada perdida en el móvil de un número desconocido, al cual volví a llamar sin respuesta. Pero tenía la intuición que de algo bueno se trataba. Estaba en un momento de la vida en que necesitaba un cambio, una buena experiencia que me marcara.  Así que ni corta ni perozosa dejé el móvil en el lavabo mientras me duchaba; sabía que iba a sonar. Y sonó. Sonó mientras me enjabonaba la cabeza, y tal cual salí de la ducha a responder esa llamada que me estaba esperando.

Recuerdo también la emoción al tomar los pocos datos que sobre la producción me dieron en ese primer momento. Recuerdo las pocas palabras que encontraba para contarle a mi madre lo que me estaba pasando. Recuerdo una noche en vela. Y recuerdo también, con cierta nostalgia, llegar al día siguiente a las prácticas que realizaba en la Universidad y despedirme de mis compañeros que tan bien me habían acogido y tan satisfechos estaban con mi trabajo. Pocos entendían que dejara lo poquito que tenía en ese momento para embarcarme en un proyecto de apenas unas semanas.

Pero lo hice. Y fue la mejor experiencia de mi vida.
El director comprobando un plano


Recuerdo como si fuese hoy mismo el camino en mi Ka rumbo a Montoro y la entrevista con el que sería mi jefe (Rubén). Fue muy buena su cara al verme llegar tan mona, con mi vestidito y mis manoletinas. Pero dije que al día siguiente volvería preparada para “la guerra”, y así lo hice. También recuerdo que cuando  nombró que mi puesto sería de meritoria de producción no pude evitar acordarme de los apuntes de la carrera de Rocío de la Maya, en que describía este puesto como “el chico del café”. Por suerte, no tuve que llevar a nadie ningún café durante el rodaje.

No olvidaré nunca mis primeras horas en un set de rodaje. Era “la chica de producción” (todos los demás eran chicos) y creo que en poco tiempo me gané la confianza y el cariño de los que me rodeaban en el trabajo, o así lo percibo yo con el paso del tiempo. 
Algunos de los actores principales y Director (Michael Radford)

Tampoco puedo olvidar mis primeros pasitos en furgoneta. Mi mandíbula se desencajó cuando me dieron las llaves y me explicaron uno de mis cometidos diarios: transportar a la jet set de actores desde el hotel hasta el rodaje. Algún que otro percance hubo, pero nada grave ni que no solventara. El cambio de mi Ka a una furgoneta de 9 plazas también es algo que no olvidaré.

El bullicio diario de actores, cámaras, sonido, producción, dirección, equipo artístico… aún hoy lo recuerdo y se me pone el vello de punta.

Este pequeño trabajo que realicé me abrió las puertas de una segunda colaboración cinematográfica, pero no es igual. El solitario mundo del cásting no tiene nada que ver con el ajetreado y masificado día a día en un  rodaje. Esa es la verdadera esencia del cine.

¡¡Fueron tantas las personas que conocí…!! Aún hoy me acuerdo de ellas.
Aquí dejo una foto sacada del bául de los recuerdos con algunos actores.


Y es que, el día 10 de mayo, por fin después de cuatro años desde su rodaje, “La Mula” se estrenará en el mejor de los escenarios posibles, el Festival de Cine Español de Málaga. 

Quédense a ver los créditos pues mi nombre aparecerá en los últimos puestos como “meritoria de producción” o “la chica del café”.

jueves, 5 de mayo de 2011

Taller de Comunicación. Clase 2

Ayer tuvo lugar la segunda sesión del "Taller de Habilidades para la Comunicación" que actualmente imparto, enmarcado dentro de la Escuela de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Córdoba.
Si la primera impresión y contacto con las alumnas fue buena, la tarde de ayer fue genial. Tuvimos dos nuevas incorporaciones y tras las correspondentes presentaciones comenzó la clase. Primero, repaso de lo visto el día anterior. A continuación, de lleno a hablar sobre las noticias.

Cuando el auditorio que tienes delante interactúa contigo y entre ellos mismos sobre los temas que se van viendo en clase, eso no tiene precio. Es una satisfacción muy grande. La clase de ayer les gustó. Eso se nota. Estaban relajados, comentando lo aprendido y hablando sobre su día a día, sus experiencias en relación a las noticias. Cómodos, entre amigos. Ojalá todas las clases fuesen así.
Presentación de la materia, audiovisual que la complementa, lluvia de ideas y ejemplos reales de lo que hablamos, fue la mezcla perfecta para una tarde de lo más agradable.

Los compañeros que forman parte de este curso son:
Manoli, de Autismo Córdoba.
Helena, de la Plataforma del Voluntariado de Córdoba.
Antonio, de Colegas Córdoba.
Lucía, de la Unidad del Voluntariado de la Universidad de Córdoba.
Y Rocío y Sadia, que si bien no pertenecen a ninguna entidad en concreto, se involucran de manera excepcional en todos los temas que tratamos.
A todos ellos, gracias por la clase de ayer y espero que las siguientes sean iguales o mejor.
Yo, el lunes, tengo una nueva cita.